viernes, 16 de febrero de 2018

Por María Isabel Gómez Fernández

Desde Benifaiò María Isabel Gómez Fernández, Hija de Cristo Rey, nos hace llegar este artículo publicado en el periódico Paraula que nos hará conocer aún más le figura de este "hombre de bien". Disfrutemos.....


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UN PERIODISTA APASIONADO POR EL REINO  DE  CRISTO

      LAS HIJAS DE CRISTO REY celebramos el centenario de la muerte de nuestro fundador JOSE GRAS Y GRANOLLERS, natural de Agramunt, provincia de Lerida. Nació el 22 de enero de 1834. Sus padres campesinos, de familia humilde profundamente  cristianos  que viven diariamente el evangelio.

      José, un  hombre de Dios, un apóstol incansable del reino de Cristo, prudente, austero que afrontaba la vida como un don. Pasó haciendo el bien sin hacer ruido. Vive adelantándose a su tiempo; un hombre del siglo XIX para el XXI, con clara visión de futuro.   Luchador tenaz en la defensa de Cristo. Su brújula es el amor y su pasión el reino.

      En Mayo de 1846 oye la voz de Dios, al igual que Abraham y sale de su tierra para  seguir el camino que el Señor le irá marcando, siempre itinerante, como el amor de su vida: Jesucristo, porque como Él, vivió  por, y para  el Reino.

      Inicia sus estudios eclesiásticos  en la ciudad condal  en el año 1843. A la que llegó  caminando acompañado de su madre, por falta de medios económicos. Se dedicó a los estudios con intensidad y con una finalidad: ser sacerdote, afirmando con gran ímpetu <SERÉ SACERDOTE DE DIOS”.

Solo ya, en Barcelona, lejos de su tierra natal, sigue a Jesucristo, deseando conocerlo más, uniéndose  a Él, ya que era su único ideal. Y  que siempre defenderá  en  su faceta de periodista.

      Comenzó dicha  faceta aún de seminarista, es redactor del periódico “La España Católica” .Escribe  su primer artículo  en la revista “LA CRUZ “ de Sevilla, titulado “ El progreso del bien y del mal”. Otros títulos “ La religión católica y sus detractores”. El 1 de julio funda en Barcelona  el periódico “ la España Católica”. Sus títulos hacen referencia  explícita a la difícil situación de ESPAÑA en los  distintos aspectos, tanto religioso, político y social. Véase  algunos de ellos: “Despierta, España” (1856)  “Dios y la revolución” (1857) “Llamamiento a la fe catalana” (1857 “Panorama europeo. Cuadros de civilización  contemporánea” (1857)  No se anda por las ramas, a pesar de ser un joven escritor, sino que hace una radiografía de la sociedad española y europea.

      En  el año 1857 se dedica a otro de los deseos que tenia: “la enseñanza”, que  será permanente hasta  casi el final de la vida. Impartirá en el colegio de san Buenaventura en Barcelona  clase de Historia Universal, Ética y Religión. Clases que dejaban huella porque no era meramente solo teoría e ideas, sino vida, que atraía a otras  vidas, un gran apóstol, por lo que impresionaba a sus alumnos y le recordarán toda la vida, ya que siempre destacaba su compromiso y entrega a los demás. Hombres que dejan huella porque viven la experiencia de Dios. Hombre siempre de BIEN, que se acercaba a todos los humanos, amigos y desconocidos,  a los que  quiere entregar   y entregarse haciéndoles participes del amor y ternura de Dios. Dado que siempre se había sumergido en los mares  divinos buscándole incansablemente, por estar dispuesto a llegar al martirio, si era necesario. Afirmaba: “No se puede dar enseñanza si no se comunica  verdad”

      Y  llegó el día tan anhelado el 20 de marzo de 1858  “Será sacerdote de Dios. Y escribe:” ¡ Padre mío ¡ ¿ Y sabré ser vuestro fiel agradable servidor? Flacas son mis fuerzas  y mis méritos  nulos, pero confío en el saludable poder de vuestra gracia” El ora  porque estaba abandonado  totalmente  a AQUEL que le había elegido. Para José fue su Padre, su Dios, su guía  y su amigo.

      Ya ordenado sacerdote, se va a Tarragona,  donde continúa impartiendo clases de teología dogmática en el seminario de Tarragona. Inquieto,  apostólico, seguía los caminos que Dios le iba marcando, siguiendo las huellas de Jesús, con su vida centrada en Él, siendo feliz  en la labor de la enseñanza y trabajando  pastoralmente.

      Tras un periodo de tiempo en Tarragona, viaja a Madrid, donde acepta el ser redactor del periódico  “La Regenaración”, en el que había ya anteriormente colaborado. En sus escritos  refleja una preocupación  defender  la verdad y mantener la fe. José solo quiere defender un ideal: EL REINADO DE JESUCRISTO, deseaba que fuera  para todos los hombres la solución de todos sus problemas.

      En Madrid, no es solo periodista, da clase a la hija de los duques de Medinacelli y también a los nietos de los marqueses de Villadarias. Aunque pronto reiniciará su peregrinar y confiado en la providencia divina y descubriendo la ayuda de Dios; en el año 1862 llega a Ecija, donde será preceptor  de los  cuatro hijos de los marqueses de Peñaflor, educándoles con esmero.  Mientras permanece en Ecija vive en el palacio con ellos, siendo su capellán.

      En esta ciudad  deja el periodismo para acoger la nueva responsabilidad de la educación. Pero Dios le abre un  nuevo camino, porque ÉL, nunca se deja vencer en generosidad.

      Participa en 1862  en los cimientos de la ACADEMIA BIBLIOGRÁFICA-MARIANA fundada en Lérida, por D.José Escola y José Gras  como socio fundador  envía el discurso  de ingreso que titula “MARIA Y ESPAÑA.” Sigue escribiendo en distintos periódicos.

      Durante su estancia en Ecija recibe un dardo en su corazón, y su sangre se pone en ebullición, en 1863 se publica la Vida de Jesús de RENAN, filosofo francés que niega la divinidad de Jesucristo. Saltó la chispa del fuerte fuego que incendia su vida. ¡ Hay que reparar tan grande ofensa y Posteriormente  escribe y organiza la celebración de un triduo de desagravio en Ecija. El pueblo se congrega para estos cultos de reparación que se celebran en la iglesia de Santa María. Hoy, las sucesivas generaciones continúan haciéndolo en la actualidad  en la solemnidad de Cristo REY.

      Escribe un nuevo libro  que ensalce al Rey despreciado: “EL PALADIN DE CRISTO,ARMADO PARA LAS GRANDES BATALLAS DE LA IGLESIA MILITANTE”.

      Su espíritu sufre los ataques a la Iglesia y a su Señor, que le duelen, hasta lo mas íntimo. Piensa que tiene que trabajar para restablecer el reino de Jesucristo en el mundo.

      José Gras se plantea buscar otros caminos. Deja Ecija, va a Tortosa, luego BARCELONA; allí recibe  el nombramiento de socio  de mérito literario y de doble mérito de la Academia Bibliográfico-mariana. Esto le anima. A la par que ejerce su actividad ministerial, predica en distintas iglesias.  Ya se va acercando a lo que Dios le tiene preparado en el año 1866, será un año decisivo en su vida.

      Informado de la convocatoria de oposiciones  de canonjías en la Abadía del Sacromonte  en Granada, se dispone  a irse a dicha ciudad. José se siente llamado  a quedarse en este lugar ideal, lo reflexiona y decide irse  allí porque podrá vivir como sacerdote, escritor, y seguirá trabajando por establecer el reino de Jesucristo.

      En el Sacro-Monte  de Granada, a catorce de julio de mil ochocientos sesenta y seis se presenta D. José Gras y Granollers en la Abadía solicitando tomar parte en las  oposiciones que se celebrarán en la Iglesia Colegial para la provisión de las ocho canonjías. Los exámenes comienzan  el día 16, a las 8 de la mañana. Superadas las distintas pruebas de que consta la oposición José Gras  respira sereno. Está dichoso, se termina ya la inseguridad y su ser de caminante se acerca una etapa de sosiego y tranquilidad.  Publican los nombres , él respira muy hondo. El día 13 de octubre  se celebra cabildo extraordinario para la  toma de posesión  de la canonjía con sus compañeros.

      Ya tenemos a José Gras como un canónigo flamante. Su presencia en la abadía durará mas de cincuenta años. Allí forjó su pensamiento y  amor a Jesucristo Rey, tenía otro proyecto  más en mente que con brevedad comunica a  sus compañeros del cabildo: crear una asociación. Su ardor de discípulo  de Jesucristo incendia su espíritu  y le lleva a comunicar  el proyecto de la Asociación para “ honrar científica y literariamente la divinidad  de Jesús.”

      Una asociación religiosa-literaria que defiende       con la pluma la divinidad de Cristo y le     desagravie con la adoración eucarística.

      José Gras lo tiene claro, aún así consulta a sus compañeros y determina  lanzarse a  la aventura. Sintetizándolo en dos palabras:  ACADEMIA Y CORTE, Es academia por lo que tiene de trabajo intelectual y diálogo. Corte por lo que tiene de sometimiento   amoroso al Rey de los reyes, a través de la adoración.

      Fundada  el 22 de noviembre de 1866. Y aprobados por el arzobispo de Granada los estatutos, el 15 de  Diciembre  del mismo año. Quería hacer  un espacio en cada hombre  y en el mundo a Dios. Deseando que Cristo reine en cada ser humano, siendo el centro de su vida. Tendrá un objetivo: “Dar  incesante adoración y alabanza a nuestro Dios y Señor Jesús”.

“Cristo reina” será la consigna  que anime a los socios en su trabajo de apóstoles. Siendo también el lema que  exprese el ideal de su fundador.

      El instinto periodístico  y el deseo de que la defensa de Cristo  tenga resonancia  social le lleva a  fundar la revista EL BIEN  con arrojo apostólico. Apareciendo el primer número en enero de 1867, a los pocos meses  de ser canónigo.

      En 1870 la Academia y Corte de Cristo organiza El primer triduo en Granada en honor y en desagravio de la divinidad de Jesucristo

      El triunfo  social de la realeza de Cristo es la gran pasión  de José Gras, de toda su vida y toda su obra.

       Y como el amor  siempre es dinámico, aumenta y no  disminuye, José Gras sigue haciendo proyectos, y se pregunta ¿Cómo cambiar en el mundo la cultura  del racionalismo y laicismo? Ve como medios más idóneos  dedicarse a  la educación de la niñez y de la juventud. Pensó fundar un Instituto religioso  femenino. Así combatiría la institución  libre de enseñanza laica, donde Dios no estaba presente.

      Afirma el Padre Gras:

“La mujer  instruida y  profundamente  religiosa está llamada visiblemente a ejercer una influencia decisiva en la salvación de la nueva sociedad”

      El 26 de Mayo  de 1876 funda las “Hijas de Cristo Rey” en Granada les encomienda la misión  de trabajar incansablemente para hacer reinar a Cristo en el entendimiento y en el corazón   de sus alumnas, futuras madres de familia. El motor de su vida fue el amor, reflejado  en el lema:        

                  “El amor enseña  a enseñar”    “ Son Hijas de Cristo Rey porque son Hijas de esta pasión: extender el reinado de Jesucristo, hacer que su persona y su mensaje sean conocidos y amados. Son Hijas de esta misión, para esto nacen y para esto deben vivir, trabajar, gozar, sufrir y morir. Del amor  de Jesucristo, como de la mejor madre, nacen como Instituto, y para difundir este amor deben agruparse en familia espiritual.”



     

martes, 13 de febrero de 2018

Sevilla... Haciendo EL BIEN

Preciosas fotos que hicieron durante las fiestas de Cristo Rey en Sevilla. Qué contento debe estar José de ver como padres, educadores y niños se unen para hacer EL BIEN


viernes, 9 de febrero de 2018

Ecohuerto desde Talarrubias


Cuidar la naturaleza y enseñar a los más pequeños lo importante que es alimentarse de forma saludable son unos de los objetivos de este Ecohuerto que con motivo del Centenario del paso a la vida de José Gras han realizado en Talarrubias.

Trabajo en equipo, juntos, MULTIPLICANDO EL BIEN



jueves, 8 de febrero de 2018

Photocall desde Albuñol

Menuda colección de fotos más divertida nos han hecho llegar desde Albuñol. Un Photocall chulísimo conmemorando este año del Centenario del paso a la vida eterna del Padre Gras. Gracias por #multiplicadelbien


miércoles, 7 de febrero de 2018

Desde Villanueva del Arzobispo


Un video montado con diferentes fotos que nos han ido haciendo llegar en el que vemos lo mucho que disfrutaron en las fiestas de Cristo Rey. Menudo Photocall divertido que hicieron y las caras de felicidad que hablan de lo bien que lo pasaron.

Gracias por compartir momentos y haciendo lo más dulce de la vida que es... HACER EL BIEN



martes, 6 de febrero de 2018

lunes, 5 de febrero de 2018

Descubrir a José Gras


"El amor que enseña a enseñar y hace bueno al niño y ennoblece al educador"



José Gras y Granollers fue un sacerdote nacido en Agramunt en 1834 y fallecido en Granada en 1918. Ya en sus lugares de nacimiento y muerte, se desvelan dos puntos geográficos suficientemente distantes como para intuir que su vida fue un ir y venir continuo en su incansable misión de hacer reinar a Cristo en una sociedad que, como la actual, padecía de una crisis de fe que precisaba de un proyecto nuevo como el que protagonizó el padre.


    Y es que su inquietud por difundir la vida y ejemplo de Jesucristo Rey lo llevaron a crear una obra religiosa que ha calado hasta nuestros días en su institución más visible y cercana, los colegios, y, de manera más personal y profunda, en su ingente cantidad de artículos, reflexiones y oraciones dirigidas a engrandecer a Cristo y a la Virgen María que sirven de inspiración para todos los que formamos parte de la familia Cristo Rey.

    La primera toma de contacto con el ideario y la vida del padre del escritor de este artículo se produjo en el curso 2013/2014 cuando entró a formar parte del equipo docente del colegio Cristo Rey de Jaén. Merece la pena destacar el ambiente de calidez, cercanía, colaboración y familiaridad que le inspiraron en sus primeros días el personal docente, de administración y servicios que siempre se mostraron atentos y dispuestos a ayudarle en todo lo que necesitara; hechos por los que les estará eternamente agradecido. Fue así, sin saber por qué, como poco a poco se fue contagiando de ese “aire especial” que se respira en estos colegios. Desde la oración de la mañana, las adoraciones, las eucaristías, los valores que se transmiten, la labor del grupo M.A.R. y la relación con las familias y con el alumnado se percibe la presencia de un ideario inspirado por y en el padre Gras que resuena en cada rincón de la institución y en el corazón de todos los que hemos tenido la suerte de entrar en contacto con ella.

    Pese a la corta experiencia docente, se ha tenido la oportunidad de conocer la gran labor que realizan nuestros colegios en Jaén y Las Rozas de Madrid, dos ciudades en comunidades autónomas distintas, con valores y sociedades muy diferentes, pero que comparten el mismo ideario, la misma dedicación y entrega de sus comunidades religiosas y educativas y el deseo de hacer reinar a Cristo que nos legó el padre Gras y que aún hoy sigue vigente en todas sus obras.

    Además de los colegios, José Gras creó y dio forma al Instituto de Hijas de Cristo Rey, el verdadero eslabón que ha unido y mantenido vivo en el tiempo todos los valores que el padre deseaba transmitir a la sociedad. Las hermanas ejercen como guardianas de la misión que les encomendó el padre en todas sus obras y son las principales encargadas de transmitir los valores, la vida y la obra de su fundador entre el profesorado y el alumnado. Su labor, además de en la educación, se ocupa en ayudar a los demás en el ámbito local de la comunidad y colaborando en proyectos y misiones nacionales e internacionales que llevan por bandera el saludo y el lema “Cristo reina” a todos los confines del mundo. Es en ellas en quienes reside especialmente el recuerdo y el deseo del venerable José Gras.

    En definitiva, el padre Gras es el punto de partida y el nexo de unión de toda la obra Cristo Rey en el mundo. Como cristiano ejemplar y comprometido, con un perfil de entrega a los demás, con la convicción y el deseo de dar a conocer a Jesucristo como Rey del Universo, José Gras y Granollers encarna en sí mismo los valores de un hombre de bien que le han merecido el reconocimiento de toda la Iglesia, la admiración que le profesan las Hijas de Cristo Rey y el recuerdo cariñoso y sincero hacia su incalculable aportación en este año en el que conmemoramos el centenario de su paso a la vida.

    Se agradece a la Comisión encargada de celebrar el Centenario del paso a la vida de José Gras la oportunidad que ha brindado de participar, a través de esta publicación, en las actividades preparadas para tal fin. Aprovechamos, asimismo, para dar gracias por todas las religiosas, los compañeros y los alumnos con los que hemos convivido en todo este tiempo porque, de un modo u otro, han aportado algo positivo y han contribuido a la formación como docente y a mejorar como persona y como cristiano.

Agustín J. Ocaña Castillo
Colegio Cristo Rey, Las Rozas de Madrid.



viernes, 2 de febrero de 2018

Desde Sevilla

Desde Triana una muestra de lo mucho que disfrutaron los alumnos con la celebración del cumpleaños del Padre y conmemorando además los 100 años de su paso a la VIDA.


¡¡¡Gracias por compartir todos estos momentos!!!




jueves, 1 de febrero de 2018

Bajo su mirada




Mi aprendizaje bajo su mirada

Desde que nacemos, vivimos un continuo aprendizaje. Primero en casa, luego en el cole. Más tarde, nuestras decisiones nos llevan por distintos caminos.

Como todos los demás, yo he pasado por ese proceso. Hija, hermana y sobrina de alumnas de Cristo Rey, mi vida siempre estuvo ligada a esta gran familia, que va más allá de cualquier lazo de sangre.

Supera los límites de estas breves líneas la cantidad de vivencias que, curso a curso, marcaron mi vida los quince años que estuve sentada en las aulas de mi colegio creando las amistades que aún conservo, bajo el amparo de las Hijas de Cristo Rey y de grandes profesionales que me influyeron en la que luego sería mi vocación profesional.

Sin embargo, esos quince años terminaron y había que seguir otro rumbo, había que elegir. A simple vista, esa elección significaba separarse, y de hecho así es para la mayoría. Pero entonces me di cuenta de que no era necesario, de que había mucho más. Me di cuenta de que aquello no solo era un colegio. Como he dicho antes, es una familia, un estilo de vida.

Una vez más, Cristo Rey significó para una incalculable cantidad de experiencias de formación. Desde un ángulo completamente distinto, seguí aprendiendo, seguí disfrutando, seguí caminando.

Alumna, animadora, profesora. Sea cual sea nuestro papel, nuestros corazones se nutren de los demás mientras nosotros les aportamos lo que llevamos dentro. Y yo me sigo nutriendo.

Y por supuesto, toda familia tiene un inicio, una base, una fundación, un guía, un mentor, un Padre. Nosotros no somos menos, y el nuestro cumple ahora el centenario de su paso a la Vida. Cien años de legado. Cien años de amor. Cien años de un fructífero desarrollo de lo que él quiso regalarnos y que ha llegado a tantas generaciones.

El Padre Gras nos demostró que el amor de Dios no tiene límites. Nos enseñó a ver a Jesús como un niño, un niño rey, como un amigo que nos acompaña y nos cuida, y al que por ello debemos seguir. El padre Gras nos acercó al mundo de las letras, nos hizo valorar el poder de la escritura para salir al mundo y proclamar el Reino. En definitiva, José Gras sembró una semilla que cada año sigue floreciendo y lanza a la sociedad nuevas personas llenas de “armas” para extender su legado.

Gracias al Padre, hoy que el amor enseña a enseñar, que lo esencial es invisible a los ojos, y que Cristo reina por siempre en mi corazón, y en los corazones de todos aquellos que, como yo, forman parte de este legado.





Cristo vence, Cristo reina, Cristo impera.
Cristo, nuestro divino Bien, de todo mal nos defienda.
Amén.




María Morales Cobo